Empresas emblemáticas de Monterrey | Óscar Rodríguez

Óscar Rodríguez/CIEN/Monterrey

Desde finales del siglo XIX, Nuevo León experimentó un vertiginoso crecimiento industrial que, en pocos años, lo colocó como una de las entidades más progresistas del país. Monterrey se convirtió en el foco de atracción de grandes inversiones en el que estuvieron presentes capitales nacionales y extranjeros. El paisaje rural de la ciudad se transformó con rapidez, abriendo paso a las fábricas que se establecieron en sus alrededores.

Esto no hubiera sido posible sin las facilidades otorgadas durante el período del gobernador Bernardo Reyes, quien impulsó una política industrial dirigida a proteger e incentivar las inversiones fabriles en la entidad. Por ejemplo, la Ley de Protección a la Industria de 1889 concedía exoneración de impuestos hasta por 20 años a toda obra considerada de utilidad pública, entre las cuales estaban los establecimientos fabriles.

Autores como Mario Cerruti, Isidro Vizcaya e Isabel Ortega han descrito con puntualidad otros factores que permitieron hacer de Monterrey el emporio industrial del noreste mexicano. Entre estos se encuentran la acumulación de capital en manos de familias de comerciantes (como los Madero, Milmo, Zambrano, etc.), iniciada desde mediados del siglo XIX y favorecida por la Guerra de Secesión estadounidense; el tendido ferroviario que desde 1882 enlazó la ciudad de Monterrey con los Estados Unidos, y seis años después con la Ciudad de México; y la paz porfiriana que hizo de la capital nuevoleonesa un mercado seguro y confiable para capitales del extranjero.

Todo lo anterior coadyuvó al establecimiento de fábricas y talleres de diversas ramas de la industria, comercio y servicios. Desde pequeños locales destinados al corte y distribución de leña y de molinos de nixtamal, hasta las grandes industrias del ramo metalúrgico, materiales de construcción y alimentos.

Al período comprendido de 1890 a 1910 se le considera como el primer auge industrial en Nuevo León. La Revolución Mexicana marcó el fin de dicho auge, pues la guerra y la anarquía durante esos años obligaron el cierre de fábricas y desalentó la inversión. Las décadas de los años 20 y 30 fueron de reajuste y consolidación del proyecto revolucionario de Nación. Durante estos años, los empresarios tuvieron que sortear la crisis financiera mundial de 1929, conocida como la Gran Depresión, y renegociar su posición frente a los gobiernos revolucionarios.

Al despuntar la década de los años 40, la coyuntura bélica mundial traería consigo el segundo auge industrial bajo la tutela del gobierno y su política económica de Sustitución de Importaciones. Ante la imposibilidad de acceder a los mercados extranjeros para abastecer al país de los productos demandados en el mercado nacional, los gobiernos revolucionarios promovieron la instalación de una base industrial capaz de brindar al país los productos que anteriormente importaba.

Al amparo de una reglamentación propicia que ofrecía reducción de contribuciones del 75 por ciento por un término de cinco a 10 años a las industrias nuevas o existentes consideradas de “conveniencia pública”, surgieron empresas como Hojalata y Lámina, así como la ampliación de otras ya existentes como Vidriera Monterrey, Cervecería Cuauhtémoc y Cigarrera La Moderna, entre otras.

Isabel Ortega asegura que hasta principios de los años 80 llegó a su fin el segundo auge industrial a nivel local y nacional. Las devaluaciones que afectaron la moneda nacional incluso desde años antes eran una muestra indiscutible de que el sistema de Sustitución de Importaciones resultaba insostenible ante un mercado mundial más amplio y competitivo. El proteccionismo y la intervención del estado provocaron que los productos de las industrias estuvieran lejos de competir en calidad y precio con los de países desarrollados.

Finalmente, las sacudidas económicas provocadas por las devaluaciones recurrentes pusieron al borde del colapso a la economía mexicana y se decidió remplazar el anquilosado modelo de Economía Mixta por una de libre mercado, mejor conocido como neoliberalismo, iniciándose una nueva relación y reglamentación entre el Estado y la iniciativa privada. Estos son, a grandes rasgos, los dos períodos de auge industrial de mayor relevancia en México.

El Centro de Información Empresarial del Noreste (CIEN) tiene como objetivo formar un acervo documental sobre las industrias más significativas surgidas en la mayor parte de estas etapas de prosperidad industrial (1890 a 1970). Al ser una temporalidad amplia, y en vista de la vastedad de establecimientos durante estos años, se eligieron 30 empresas, las cuales sobresalen del resto por: el capital inicial invertido, su trascendencia al captar gran parte de la mano de obra disponible, el ramo industrial al que estaban destinadas, y su vigencia hasta convertirse en íconos de la industria regiomontana.

A estas empresas el CIEN las considera como emblemáticas y, por tal motivo, la primera etapa de este proyecto estará destinada a la recopilación de documentos, libros, revistas, fotos, grabaciones de audio, videos y objetos relacionados con ellas.

Las 30 Empresas Emblemáticas son:

1. American Smelting Refining Company (ASARCO)
2. Banco de Nuevo León
3. Banco Mercantil de Monterrey
4. Celulosa y Derivados (CYDSA)
5. Cementos Hidalgo
6. Cementos Mexicanos (Cemex)
7. Cervecería Cuauhtémoc
8. Cigarrera La Moderna
9. Compañía General de Aceptaciones
10. Compañía Mexicana de Gas
11. Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey
12. Compañía Minera, Fundidora y Afinadora Monterrey (Peñoles)
13. Empaques de Cartón Titán
14. Fábricas de Monterrey (FAMOSA)
15. Fábrica de Tejidos e Hilados El Porvenir
16. Fábrica Orión
17. Galletera Mexicana (Gamesa)
18. Grafo Regia
19. Hojalata y Lámina (HYLSA)
20. Industrias Monterrey (IMSA)
21. Ladrillera Monterrey (LAMOSA)
22. Nuevo León Smelting, Refining and Manufacturing Company Limited (Fundición 1)
23. La Fama
24. La Leona
25. Malta
26. Papelera Maldonado (COPAMEX)
27. Salinas y Rocha
28. Técnica Industrial (TISA)
29. Valores Industriales (VISA)
30. Vidriera Monterrey; Vidrio Plano; Cristalería

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4 comentarios en “Empresas emblemáticas de Monterrey | Óscar Rodríguez”

  1. Es muy importante rescatar esa información documental histórica en la cual se conserva la esencia industrial de la ciudad de Monterrey. Estas empresas emblemáticas no solo se caracterizaron por su capital y su antigüedad, sino también por la labor desarrollada para con sus empleados, influyendo sobre la conciencia de una parte importante de la sociedad regiomontana. Se trata de un excelente espacio para conocer más a fondo las raíces industriales de la “Sultana del Norte” y reforzar la identidad del pueblo de Monterrey y de Nuevo León. Ojalá y continúe esta ardua labor sobre el rescate de la documentación de las industrias más representativas de la localidad.

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