Palabras en Homenaje a XET, 1958 | Emilio Guzmán

Señores Invitados, Compañeros Sembradores;

Hace ya más de cinco lustros, precisamente en la festividad de San José, de 1930, surgía a la vida en Monterrey uno de esos instrumentos que, penetrado en los misterios de la naturaleza, ha servido para difundir el maravilloso descubrimiento del gran Marconi, consumado treinta y tres años antes, en 1897. Lo iniciaba ese fecundo emprendedor que sigue siéndolo, don Emilio Azcárraga, dotándole de la escasa potencia que la incipiente técnica de entonces permitía, limitado a un auditorio mínimo, pero con la consistencia del destinado a perdurables e inmensas proyecciones.3

Martínez, de Fuentes, Ballí, fueron sucesivamente los primeros dirigentes de la por aquellos años balbuceante voz etérea, que en 1935 mudó de dueños, adoptando la feliz y masculina denominación de El Pregonero del Norte. Y luego la condujo Serna Martínez, y después, y hasta ahora, ajustadas ya más de dos décadas de venturosa gestión, ese discreto pero dinámico valor que es don Gustavo M. de la Garza. Entre tanto, merced a la pujanza de sus ejecutores, el instrumento se expandía: los 500 watts del alumbramiento se multiplicaban en 1953, y ha escasamente tres semanas alcanzaban 50,000 watts, iniciando así la conquista de un auditorio nacional.

La vida de la radio-emisora ha sido fecundada, progresivamente activa, polifacética. En ella se iniciaron quienes luego fueron o son ahora factores. En ella se iniciaron quienes luego fueron o son ahora factores de relieve en el mundillo artístico de México, en particular en el área de la música popular, entre ellos los compositores José Sabre Marroquín, Pepe Guízar, José C. Villa; las tonadilleras María Alma, Rosita Carballo, Minerva Garza, Lucerito, América Martin, La Florecita; conjuntos musicales como el Trío los Costeños, Las Guerrilleras del Norte, Roberto G. Treviño “Tacos”, Miguel Aceves Mejía, Eduardo Alexander, Andrea Villa, Fernando Fernández y algunos más. Los artistas de mayor celebridad, así mexicanos como los extranjeros que han venido al país, han actuado ante los micrófonos de El Pregonero del Norte.

Además de la difusión musical, la del deporte ha sido constante e intensa preocupación de nuestra biografiada, estimulándolo en cuanto vehículo de educación del medio, especialmente de la niñez y de la juventud. Divirtiendo y educando, lo mismo ofrece la lectura de la buena novela que el programa humorístico, la historieta que vale para menores y adultos –y aquí recordamos los célebres Cuentos de Piturrias (Arturo García, “Pajujo”), -y la noticia veraz y oportuna. Todo ello sin descuidar ni la más buena dicción, ni la amenidad de las variantes de los procesos novedosos, a pesar de la difícil tarea de la continuidad.

En todos los órdenes de la radio-emisión se ha trabajado, y con magníficas realizaciones. Desde el servicio de prensa con Rogelio García Frías y el Lic. Horacio Alvarado Ortiz, pasando por el más ligero del buen humor en el que colaboran Leandro Espinosa y Juan Kahan, hasta el de producción literaria en donde se encuentran las ágiles plumas de Rosendo Ocañas y Bauche Alcalde, Clemente Uribe y Pepe Peña. En su conjunto, el equipo humano de la organización posee singular eficiencia: así los productores Neftalí López Páez, Pedro H. Cantú, Juan Carlos Orgado, Fray León, José I. Jiménez, Leando Espinoza; como el personal administrativo, al que pertenecen Rogelio de la Garza, Manuel y Alejandro Enrique Méndez y Cázares, Juanita Lozano, el Profesor Heriberto Arévalo Vela, Ricardo Flores, entre otro; e incluso los elementos técnicos, ingenieros Orozco, Estrada y Esquivel; todos y cada uno en armoniosa coordinación, hacen posible la vida generosa e incesante de la institución.

Pero la versatilidad es tal, que no resulta fácil de asir. En la transmisión llamada de controles, la difusora regiomontana ha sentado un precedente no igualado por ninguna otra en México, que le presta agilidad sin par. Son los originales “programas vivos”, entre los que destaca el de la información. Y finalmente, lo que podríamos llamar el pensamiento de la radio-emisora: las series de cultura fundamental, en torno a las cuales se estructura, por decirlo así, la misión de orientación en donde en último término se cifran su personalidad y su valor. Ahí han sobresalido recios personajes del mundo intelectual como el Arq. Don Agustín Basave, el Lic. Carlos Marín Foucher y el Dr. Agustín Basave y Fernández del Valle

50. Estación XEJM 1450La madurez de El Pregonero del Norte ha venido a evidenciar la fundación de la X.E.J.M, recientemente prohijada por aquél para la exaltación de la cultura artística, mediante la transmisión de la música clásica como una función exclusiva, respondiendo a la necesidad imperiosa del selecto círculo de adeptos a la buena música, a la música excelsa e imperecedera. Esto no excluye, por supuesto, que el progenitor no comparta esta tarea, pero sus objetivos ha sido y son más bastos y diversificados.

He aquí, en apretada y deshilvanada síntesis, el pretérito y el presente de la X.E.T., motivación y merecimiento de este homenaje que hoy le tributa el Club Sembradores de Amistad de Monterrey. Porque no es sólo una radio-emisora en la ciudad, sino la radio-emisora de Monterrey; porque la vida regiomontana, con los altibajos de sus virtudes y de sus defectos, de sus alegrías y de sus padecimientos, han vibrado y sigue vibrando fielmente en su voz; porque los clamores y los anhelos de la provincia mexicana fluyen a través de ella; porque, en fin, cumple su misión de formar e informar, de educar por medio del esparcimiento; por todo ello esta dedicación es solamente un acto de justicia.

Más, ¡cuán tremendas responsabilidades tenéis vosotros, los directores y operadores de la radio! Bien sabéis que podéis hace tanto bien como mal, pero puesto que manejáis un arma social, un verdadero instrumento público, siempre es en grado infinito. Vuestra fuerza, indudablemente, es o puede ser por lo menos igual, si no es más, que la de la prensa. Con vuestro poder de hablar, así podéis servir para salvar como para condenar, aunque siempre a la postre, para sellar vuestra propia condenación o salvación.

Frente a todos, pero sobre todo ante la infancia y la juventud, estáis obligados en conciencia, no sólo a no hacer el mal, sino a hacer positivamente el bien.

“Maxima debetur puero reventia” –se le debe al niño el mayor respeto, proclamaba en sus “Sátiras” (14:16) el poeta juvenal. Es, en efecto, rigurosamente preciso conciliar con ese grave deber moral, vuestra potestad de hablar. Recordad la terrible sentencia de Cristo en aquel pasaje del Evangelio: “Imposible es que no sucedan escándalos; pero ¡ay de aquel que los causa! Menos mal sería para él que le echasen al cuelo una rueda de molino, y le arrojasen al mar, que no quede él escandalizar á uno de estos pequeñitos”. (Lucas, XVII, 1,2.)

Y no es que los adultos no deban inquietaros; todo lo contrario. Pero vosotros ciertamente no estáis obligados a responder ni de la imprudente curiosidad, ni de la reprochable malicia de ellos.

Vuestras obligaciones hacia la Verdad y la Justicia no son menos abrumadoras. Tened presente que correlativo al derecho, tenéis también el deber de hablar. Ciertamente podéis incurrir en gravísimas faltas por callar, por omisión, por cobardía. No es que debáis llegar obligados a informar lo cierto con discreción, sin silencios vergonzantes de adulación o mercenarios…

Hay, por último, otro aspecto de gran trascendencia que no debéis descuidar: vuestra responsabilidad frente a la Belleza. El tesoro del arte y de la cultura está en gran medida en vuestras manos. De él habéis de rendir cuenta. No os sujetéis sumisos al capricho de la moda, que encubriéndose en la democracia es, las más de las ocasiones, arbitraria y aún retrógrada. Abolid lo mismo la música estéril y vacua, que el anuncio de mal gusto. Tenéis el deber, no únicamente de no pervertir las artes ni degenerar la oratoria, sino de ennoblecerlas cada vez más, enriqueciéndolas y refinándolas. Nos referimos aquí, más que a lo moral y a pesar de su inevitable interdependencia, a lo estético. Y os obliga también, adicionalmente, no sólo a transmitir los elementos de la cultura y de un modo especial de la nuestra, sino impulsarlos sin cesar, alentando la producción intelectual y artística y descubriendo y estimulando a los genuinos nuevos valores.

Todo ello y más ha sido ya expuesto por el sabio y venerable Obispo de la Ciudad Eterna en su alocución de 1951, y estas son sus palabras –que repetimos porque son fuente y respaldo de lo expuesto:publicidad-antigua-de-monterrey-1946-xet-radio-difusora-zxc-123201-MLM20297671989_052015-O

“Para la radio…sólo lo mejor es bastante bueno. Lo mejor es la verdad: la radio debe ofrecer sólo la verdad, y precisamente para que la verdad pueda actuar sobre cada uno en particular y sobre la comunidad de manera cooperadora, formadora y constructora”.

Y luego agrega: “Lo mejor en la bondad: la radio debe declararse a favor del bien y luchar por lo que es moralmente bueno, ofrecerlo incontaminado y colocarlo en el lugar que en el orden de los valores éticos le pertenece”.

“Lo mejor de la belleza –completa S.S Pío XII-: arte que no olvide que la mejor de sus leyes es estar al servicio de la verdad y el bien, que de ninguna manera destruya lo que éstos han edificado”. (Pío XII, Dis. Nov. 1951; Eccl. N. 541, p. 575)

En suma, que la radio ha de ser lo que hace el maestro, el auténtico maestro, con su sensibilidad y su paciencia, con su iniciativa y su perseverancia, con su sinceridad y su bondad.  Sí, señores directores y colaboradores de El Pregonero del Norte: vuestra misión es fundamentalmente la de educar y subsidiariamente la de divertir. En este sentido, aunque más parezcan sutilezas o juego de palabras, creemos que el lema de la radio ha de ser educar mediante el entrenamiento y no entretener educando. Habéis de guiar a la opinión pública y no debéis declinar este deber moral y social que os incumbe.

Más concluyamos ya para no abusar de vuestra bondad, y para ello nada mejor que la cita del fragmento de un radio-mensaje de la misma docta autoridad de Roma pronunciado el 12 de abril de 1953:

La radio, como tantas otras maravillas de la técnica moderna, -amonesta el Santo Padre-, es un don precioso del Señor; pero un don que nos parecería malamente despilfarrado si hubiera de servir únicamente para curiosidades, amenidades o puras distracciones; un don que consideramos perfectamente utilizado cuando, al servicio de la verdad, de la moralidad, de la justicia y del amor, como repetidamente hemos dicho, se emplea para difundir la formación cristiana, para colaborar en la elevación intelectual y moral de las naciones.

Amigos de la radio-emisora X.E.T.: vuestros anfitriones  de este instante, al felicitarnos por la labor realizada, y al expresarnos nuestros deseos porque el estribillo de “lo mejor de la radio en la provincia” llegue a tocarse alguna vez por lo mejor de la radio en México, afectuosa y sinceramente os invitamos a meditar sobre los principios y recomendaciones expuestos.

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