El problema del Agua en Monterrey | José Cantú

No fue una casualidad que la Ciudad de Monterrey se fundara en las orillas de los Ojos de Agua del Santa Lucía, porque desde que arribaron los primeros conquistadores, hasta nuestros días, el problema del agua es y será uno de los que requerirían mayor esfuerzo y mayor energía por parte de los regiomontanos para poder resolverlo.

En efecto, a través de toda nuestra historia el agua ha sido un factor determinante de numerosas actividades; ha tenido una influencia decisiva en el desarrollo de nuestra Ciudad, e incluso, podríamos decir, ha influido en la formación del carácter de los hombres del norte.

A veces, es el exceso del agua el que ha provocado grandes problemas; otras veces es la falta absoluta de ella, pero, de cualquier manera, sea por exceso, o por defecto, los problemas del agua afectarán al campesino y al ama de casa; al obrero y al empresario. Le dan fisionomía a nuestra ciudad, y condicionan nuestro desarrollo.

La inconclusa obra de la canalización del Río Santa Catarina, que ha costado muchos millones de pesos, no es, en el fondo, sino un problema de agua. Por otra parte, la perforación de pozos, los estudios que se hacen, los acueductos que se tienden, son también problemas de agua, que, gracias a la tenacidad y al esfuerzo colectivo, se están resolviendo, y se resolverán.

Jesús Cantú Farías
Jesús Cantú Farías

La historia del problema del agua de Monterrey, es en cierta forma la historia de la iniciativa privada y de la tenacidad de los regiomontanos para hacer frente a un problema crucial del cual depende nuestro bienestar.

Allá al principio del siglo, cuando la Ciudad de Monterrey tenía sólo 50 mil habitantes, se estableció la Compañía de Aguas, con redes y abastecimiento para aquellos 50 mil habitantes, concentrados en lo que hoy es el primer cuadro de la Ciudad de Monterrey, y ya desde aquel entonces, el Ing. Conway señaló la necesidad de ampliar las fuentes para prevenir el problema del crecimiento.

Desgraciadamente, no obstante el crecimiento de Monterrey, no se hizo nada para enfrentarse al problema del agua, y así, hasta hace aproximadamente unos 15 años, conscientes de que el problema adquiría caracteres de catástrofe, la iniciativa privada, a través de la Cámara de Comercio, al contemplar que la empresa encargada de atender el problema de agua no quería ampliar los servicios debido a incosteabilidad, hizo ver al Gobierno del Estado la necesidad de que se atacara el problema en forma urgente.

Se le señaló la posibilidad de que el Gobierno del Estado no pudiera adquirir la Compañía de Agua, la iniciativa privada, actuando en forma conjunta, podría adquirirla formando una empresa sin fines de lucro, para que, juntamente con el Gobierno Federal y con el Gobierno del Estado de Nuevo León, se preocuparan por atacar el problema antes de sufrir la consecuencia de una tremenda escasez.

En aquel entonces se le propuso al Gobierno del Estado la formación de una Compañía de servicio público que no tuviera fines de lucro, en la cual, la iniciativa privada tendría el 60% de las acciones, el Gobierno Federal el 20% y el Gobierno Estatal el otro 20%.

El propósito de esto era facilitar al Gobierno la solución del problema, participando en esta Compañía; permitiéndoles pagar sus aportaciones a largo plazo, y pudiendo la iniciativa privada financiar esas aportaciones, a fin de que, al crearse esta nueva empresa, se pagara íntegramente, con objeto de que todos sus bienes quedaran libres y pudieran ser utilizados para poder financiar la expansión que resultaba, ya entonces, tan necesaria.

Lamentablemente, esta generosa proposición no fue atendida, y el Gobierno del Estado de Nuevo León en aquel entonces, obtuvo aval de la Nacional Financiera comprometiendo los bienes de Agua y drenaje el financiamiento para comprar la empresa, que, en esa forma, simplemente cambió amos, pero que el día siguiente de haber cambiado de administración, se confesó incapaz de las expansiones que estaban haciendo falta para mejorar el sistema y para el abastecimiento, en la forma urgente en que esto se requería.

Lo que la iniciativa privada quería no era solamente un cambio de manos, ya que la propiedad no era lo más importante, sino, fundamentalmente, un nuevo impulso que desgraciadamente no pudo darse.

Así transcurrieron varios años, y la Ciudad seguía creciendo sin que la empresa responsable del servicio, ahora en manos de la Nacional Financiera, pudiera o quisiera tomar medidas a fondo para resolverlo.

Presionado por la sed de la ciudad y por la urgencia de contar con mayor volumen de agua, durante el Gobierno del Dr. Ignacio Morones Prieto se emprendió la obra del “raje de la Huasteca”, que consistió en la construcción de una galería de filtración que se encuentra en el Municipio de Santa Catarina a la altura de la Huasteca, así como un ducto subterráneo de 48 pulgadas, suponiendo en aquel entonces que se podría llegar a producir cinco mil litros de agua por segundo de ese lugar para abastecer a Monterrey.

Lamentablemente, como en aquel entonces se carecía de estudios que confirmaran la existencia de ese volumen de agua, la iniciativa privada expuso al Gobierno del Estado sus dudas e inquietudes, y le manifestó la conveniencia de que antes de hacer una inversión de 25 millones de pesos, se vaciara bombeándose, inclusive, si fuera necesario, el total del agua de la Huasteca con lo cual sería posible aforar esta agua y saber realmente, y el raje comenzó a abastecer a la Ciudad de agua, dando en la actualidad un promedio de 700 litros por segundo o sea un poco más de la décima parte de volumen calculado en la inversión de 25 millones de pesos.

Ante la insuficiencia de agua hubo que seguir tratando de atender el problema a base de pozos, y durante el gobierno interino de Don José Vivanco se perforaron tres pozas pilotos en diversas partes de la ciudad, los cuales en conjunto producen en la actualidad solamente 120 litros por segundo.

La iniciativa privada, ante esa situación, comprendió que la capacidad de crecimiento de Monterrey, y la salud pública en beneficio de sus habitantes, requería acción inmediata, y en consecuencia se iniciaron gestiones ante el Presidente de la República a fin de que se permitiera atender estos problemas en forma urgente.

Gracias a estas gestiones se logró la expedición de un decreto presidencial que creó la Comisión Agua Potable de Monterrey, comisión en la que se incluyeron representantes de la Cámara de Propietarios, de la Cámara de la Industria de Transformación, de la Cámara de Comercio, del Gobierno del Estado, del Municipio de Monterrey; un representante de las Colonias del Norte, un representante de las Colonias del Sur; un representante de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, y un representante del Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas.

Desde entonces están trabajando un grupo de personas que en forma desinteresada, han aplicado su tiempo, su esfuerzo, y en ocasiones su dinero, para colaborar a la solución del problema de agua en Monterrey. Es muy justo mencionar los nombres del Ing. José Treviño García, Ing. Roberto Garza Sada, del señor Ricardo Chapa, del señor Ignacio A. Santos, del Lic. Ángel Santos Cervantes, del Ing. Carlos Bazán, del señor Gregorio Leal y de Don Justo A. Odriozola, que formando parte de esta Comisión de Agua han servido de ariete para resolver los problemas que tanto urgen a nuestra Ciudad.

Esta Comisión se enfrentó al problema de estudiar la localización de agua suficiente, que pudiera ser conducida a Monterrey al menor costo posible. Los estudios que se hicieron fueron tan completos y mostraron tal coordinación en los trabajos de la Comisión que se le encargó la realización de las obras de conducción, no sólo en cuanto a supervisión técnica, sino también en cuanto a la contratación de las mismas.

Los estudios realizados por la Comisión mostraron que el mayor volumen de agua con que podría abastecerse a Monterrey, vendría de San Francisco y de la Cola de Caballo, del Municipio de Villa de Santiago, calculándose que en estos lugares podría obtenerse hasta mil litros por segundo que llegarían a Monterrey por gravedad, en cuyo caso el costo sería más barato.

Actualmente se transportan en forma provisional, por una tubería de acero de veintidós pulgadas que fue facilitada a la Ciudad por Petróleos Mexicanos, 350 litros de agua por segundo procedentes de Villa de Santiago.

La inversión total para dar a Monterrey los mil litros de agua por segundo que esta región puede abastecer, más la red de distribución necesarios para hacerla llegar a los consumidores, será de 90 millones de pesos, cantidad que fue gestionada ante el Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas.

Esta obra consiste en tender una tubería Lock Joint de 48 pulgadas de diámetro, que se encuentra ya hecha en un 70%. Este ducto, con 31 kilómetros de largo, es uno de los más interesantes y de los más espectaculares en la República por las fallas de terreno, las desigualdades, los túneles y lo balcones a través de los cuales tiene que pasar el gua para llegar a nuestra Ciudad.

La Secretaría de Recursos Hidráulicos hizo también algunos estudios en el Municipio de Mina y perforó diez pozos., calculándose poder obtener un volumen de cinco a diez mil litros por segundo. La Comisión de Agua se mostró pesimista ante el volumen antes mencionado, pero dio su conformidad para que se hiciera un acueducto de acero de 36 pulgadas que pudiera servir, en primer lugar, para aliviar el problema acuífero y poder determinar el volumen de agua real que se pudiera obtener de Mina tanto en las épocas de lluvias como en las de estiaje.

Este ducto, con un costo de 30 millones de pesos, que fueron facilitados también por el Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas a la Ciudad de Monterrey, se espera ponerlo en servicio esta semana, estimándose que transportará 500 litros de agua por segundo, aliviando una vez más el problema de una Ciudad que crece y que cada vez necesita mayor cantidad de agua.

El abastecimiento de agua para la Ciudad de Monterrey es actualmente como sigue: Huasteca, 800 litros por segundo; producción de tres pozos profundos, en conjunto, 120 litros, y de la Villa de Santiago y la Estanzuela, 350 litros por segundo, que hacen un total de 1,270 litros por segundo. A este volumen deberá agregarse en esta semana, como antes decimos, 500 litros por segundo procedentes de Mina, con lo cual contará la Ciudad de Monterrey con un volumen total de 1,770 litros por segundo, volumen con el cual la Ciudad podrá cubrir sus necesidades de agua potable para la red actual.

Aún están pendientes de recibirse 400 litros de la Cola de Caballo y 250 litros más de San Francisco, lo cual hará para fines del presente año la Ciudad de Monterrey cuente con 2,140 litros de agua por segundo.

No obstante todos estos esfuerzos, debemos confesar que en la actualidad el 40% de la población de Monterrey carece de agua potable domiciliaria, debido por una parte a la falta de suficiente abastecimiento, y por otra parte a la falta de redes de distribución.

Debemos considerar el problema del agua como un problema vivo, como un problema permanente de Monterrey que tendrá que requerir en forma constante nuestra atención, nuestros esfuerzos, nuestro entusiasmo colectivo, para que el progreso de la Ciudad continúe. Por lo que se refiere a la Comisión Agua Potable de Monterrey continúa haciendo estudios para ver si es posible que se garantice que podrán traerse a la Ciudad un volumen de agua de 3,000 litros por segundo más con los cuales se podrá resolver en el futuro también el problema de la escasez del agua.

No obstante lo anterior, debemos insistir en que el problema es permanente, y que permanente debe ser nuestro esfuerzo y nuestra atención, ya que no es un problema solamente de la Comisión Agua Potable de Monterrey o de los Servicios de Agua y Drenaje, o mucho menos de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, sino que es de todos y cada uno de nosotros y un problema de todos los que se sienten responsables también del porvenir de nuestra Ciudad.

Podemos estar satisfechos de que gracias a la iniciativa privada regiomontana; de que gracias al espíritu cívico de los regiomontanos, se han podido resolver problemas de energía eléctrica, de carreteras, de abastecimiento de combustible, etc., etc., y también podemos estar orgullosos de la forma en que actuando conjuntamente se ha logrado en los últimos años atacar el problema de agua hasta llegar en un futuro próximo a condiciones más satisfactorias que en las que nos encontramos actualmente.

Sabemos que la lucha para resolver este problema es y será cada día más intensa, pero también estamos seguros de que contando con la cooperación y la buena voluntad de la Ciudad con la cooperación y la buena voluntad de la Ciudad se podrá resolver el problema del agua como se han resuelto muchos de los problemas que han constituido un reto para dinamismo y para la capacidad de acción de los regiomontanos.

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