Malta, los Red Sox de Boston. La guerra como oportunidad empresarial | César Morado

Don Eugenio vivió en Boston justo en medio de la Primera Guerra Mundial; se graduó en el MIT en 1916 y además disfrutó la época de oro de los Medias Rojas de Boston, que entonces arrasaban en la Liga Americana y fueron campeones de la Serie Mundial en 1915 y 1916.

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Han transcurrido 40 años desde la muerte de Eugenio Garza Sada (1892-1973), más o menos la cuota temporal que han establecido los historiadores para definir con objetividad el aporte real de los personajes a la sociedad en que vivieron. Como asienta el dicho popular, el tiempo ubica a todos en su exacta dimensión. Hasta ahora en Monterrey hacen falta varios libros que analicen las facetas del personaje. Entre tanto, basándonos en fuentes de archivo, trazamos unos breves apuntes sobre su faceta empresarial, sobre cómo, a nuestro juicio, la experiencia de la guerra agudizó su olfato emprendedor, y lo aplicó luego en la capitalización de Malta, vínculo singular del sector agroindustrial.

Eugenio Garza Sada, su formación profesional

En términos históricos se trata de un personaje emblemático del siglo XX regiomontano[1]. Nace en 1982, en un Monterrey que vivía el primer auge industrial de la ciudad (acero, cerveza, vidrio, cemento) —aunque no alcanzaba los 100 mil habitantes—, y casi al mismo tiempo que su padre funda Cervecería Cuauhtémoc (1890), cabeza del denominado Grupo Monterrey. Transcurre su infancia entre Saltillo y Monterrey, una región donde han quedado atrás las amenazas de los ataques indios y que vive una época de paz y crecimiento económico sin precedentes bajo el liderazgo político de Bernardo Reyes.

img54Su infancia pasó sin mayores contratiempos, hasta que la irrupción de la Revolución Mexicana amenazó la estabilidad familiar. Cuando las tropas carrancistas incautan la Cervecería Cuauhtémoc en 1914, para supuestamente entregarla a los obreros, su familia, amenazada de muerte, tuvo que salir exiliada a la vecina ciudad de San Antonio, Texas[2]. Eugenio ya se había trasladado a EU para seguir sus estudios, pero sin duda el episodio de su familia amagada por el gobierno revolucionario marcó su vida y orientación ideológica para siempre. Aunque París, Francia era el centro de vanguardia y el destino común para muchos hijos de empresarios mexicanos, el joven Eugenio se había inclinado por estudiar la preparatoria en los Estados Unidos.

img57A pesar de su buena formación católica, no se inscribió en una escuela confesional, sino en la Western Military Academy. ¿Qué tenía este centro de singular para llamar la atención de un joven inquieto regiomontano? Esta academia militar privada, fundada en 1879, se localiza en el este norteamericano. En el condado de Madison, estado de Illinois, junto al Mississippi, dentro de la ciudad de Alton que será sede de Alton Steel, empresa dedicada por más de 90 años a la producción de acero. En la elección debió influir la cercanía con San Luis Missouri, destino común de algunos jóvenes mexicanos de clase alta.

En la época en que residió en la WMA, don Eugenio tenía comunicación por ferrocarril con la región, y debió conocer la vecina Chicago en el momento en que esta ciudad era la vanguardia del crecimiento industrial a escala internacional. (Recordemos que desde 1893 Carta Blanca había ganado el Primer Premio en la Exposición de Chicago, y en 1904 el Gran Premio en la Feria Mundial de Saint Louis, Missouri)[3]. Al momento de elegir su carrera profesional, don Eugenio se inclinó por la ingeniería civil, y sobre el lugar para estudiarla escogió al prestigiado Instituto Tecnológico de Massachusetts, rival de la Universidad de Harvard.

Don Eugenio vivió en Boston justo en medio de la Primera Guerra Mundial (1914-1918); se graduó en el MIT en 1916. Pero antes disfrutó de la época de oro de los Medias Rojas de Boston, que no sólo arrasaban en la Liga Americana, sino que fueron campeones de la Serie Mundial en 1915 y 1916. Jugaban en el Fenway Park, que en ese entonces era un estadio flamante, inaugurado en 1912. Hoy es el más antiguo de Estados Unidos donde todavía juega un equipo de ligas mayores: los Medias Rojas que consagraron el gusto de don Eugenio por el beisbol.

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Apenas asumido el control de Cervecería, fundaría al año siguiente el equipo Carta Blanca (1939), posteriormente los Industriales (1942) y luego los Sultanes (desde 1948), emulando la estrategia de publicidad y comercialización de los equipos norteamericanos. Pero además del mejor beisbol del mundo, don Eugenio había visto en Boston cómo puede crecer una economía en la coyuntura de una guerra mundial.

También durante la estancia en EUA, Garza Sada había visto crecer el Movimiento por la Templanza, que condenaba el consumo de alcohol como elemento provocador de atraso y pobreza entre las masas de obreros que empezaban a llenar las capitales norteamericanas.

Estos grupos apoyaron la labor de los predicadores religiosos en el medio político, reclamando normas que redujeran el consumo de alcohol y que fueron vitales para que se aprobara la enmienda de 1917 y la Ley Seca vigente desde 1919 hasta 1933. Argumentos similares serían esgrimidos por los gobiernos posrevolucionarios para gravar severamente la producción de cerveza, como ocurrió en Nuevo León al inicio de los años 20 durante el gobierno de José Santos, Juan M. García y Porfirio G. González. La experiencia de don Eugenio en EUA sería significativa para sustentar las argumentaciones a favor de Cervecería, y tutelar la moralidad de los trabajadores mediante la fundación de la Sociedad Cuauhtémoc y Famosa, a través de artículos en la Revista Trabajo y Ahorro[4].

La capitalización de Malta,una inversión necesaria

Por ahora, don Eugenio regresa a Monterrey y se involucra en todo lo relativo a la producción de la cerveza. Son muchas las facetas pendientes de investigar sobre su vida, por razones de espacio sólo hablaremos de la capitalización de una de sus empresas vitales para la consolidación de Cervecería: la empresa Malta durante la primera parte del siglo XX. Hasta donde sabemos, dicha industria se fundó en 1929, en plena crisis económica mundial para abastecer de materia prima a Cuauhtémoc.

Inicialmente se trataba de un departamento dentro de Fábricas Monterrey. Fue hasta 1931 cuando alcanzó su producción total, por ese entonces contaba con un capital de 350 mil pesos y se ubicó estratégicamente justo enfrente de la calle de la planta cervecera.

¿Por qué era tan importante para EGS el abastecimiento seguro y oportuno de malta? Recordemos que este insumo es el ingrediente principal en la elaboración de la cerveza y que se obtiene de la cebada mediante un proceso controlado de germinación conocido como malteo.

img65Para 1936, una vez superada la crisis mundial, don Eugenio y otros empresarios se convencen de la urgencia de independizarla y capitalizarla. Todavía hasta esos años se mantiene en la gerencia Francisco G. Sada, pero a partir de 1938 la responsabilidad será asumida por EGS y su hermano Roberto. Gracias a su empuje, hacia 1936 se consigna ante el notario Carlos Hinojosa Guajardo que la junta de accionistas aprobó cambiar su denominación a Malta, y aumentar el capital para quedar en un millón de pesos, prácticamente el triple del capital inicial[5].

Fue dividido en 10 mil acciones con valor nominal de 100 pesos cada una, seis mil acciones de la serie A preferentes con voto limitado y cuatro mil ordinarias de la serie B. Los tenedores de éstas últimas serían quienes definirían el destino de la empresa. Se acordó también que la Malta sería manejada por un Consejo de Administración compuesto por tres consejeros: Genaro de la Fuente, Enrique Vignau y Ciro A. Martínez[6].

img63La determinación para capitalizar y modernizar Malta se hizo más evidente para 1939 ya con Eugenio y Roberto en la gerencia, cuando los accionistas acuerdan registrar un aumento de capital de uno a 1.5 millones ante el notario Saúl Quintanilla. Al momento de la propuesta a la asamblea de accionistas, acudió personalmente don Eugenio en calidad de escrutador[7]. Se decidió aumentar el capital en 500 mil pesos repartido en 4 mil acciones preferentes de la serie A, y un mil acciones de la serie B, tanto unas como otras con valor de 100 pesos. ¿De dónde salía tanto capital para apuntalar esta empresa?

Más adelante señalamos alguna hipótesis, por ahora todo parece provenir de los mismos accionistas de Malta o vinculados a negocios conexos de Cervecería, pero no detectamos con nitidez financiamiento bancario. Del universo del aumento de capital, sólo un 10%, es decir, un monto de 50 mil pesos, fue tomado del Fondo de Previsión; el resto lo pagarían los portadores en efectivo y al contado[8].

El ritmo de capitalización no bajó en ese periodo. Para 1941 se registra un aumento de capital de 1.5 millones a 2 millones de pesos. Se decidió aumentar en 500 mil con la emisión de 5 mil acciones serie A de 100 pesos. Para 1942, según escritura consignada por Carlos de la Garza Evia, hubo otro aumento significativo aprobado por la asamblea de accionistas[9]. Comprendió la emisión de cinco mil acciones de la serie A y 2,500 de la B.

En la serie B el mayor socio que se incorpora es la Compañía General de Aceptaciones con 1,633, y un valor nominal de 163 mil pesos; J. B. Ebrard y Cía. Sucesores con 923 acciones y un valor nominal de 92,300 pesos; Crédito Industrial de Monterrey con 903 acciones y un valor de 90,300 y el Banco Capitalizador de Monterrey con 400 acciones que suman 40 mil pesos.

img70Hay otros particulares como Antero Valdez y Camilo G. Sada, pero lo interesante son las instituciones locales que están ofreciendo financiamiento para apuntalar el desarrollo empresarial[10]. Para 1944 se llegó al récord de 6 millones de pesos, según se consignó ante el notario Emeterio de la Garza, pues en la escritura signada por él, la asamblea de accionistas aprobó un aumento de capital de 2,750 a 6 millones, es decir de 3,250 mil pesos.

Mediante la emisión de 22,500 nuevas acciones de la serie B y 10 mil de la serie A, todas con valor nominal de 100 pesos, quedando un capital de 6 millones dividido en 30 mil acciones serie A preferentes con voto limitado y 30 mil acciones serie B[11].

img68En general, tenemos un proceso de capitalización muy intensivo justo en los momentos de mayor confrontación bélica a nivel internacional. Ya sabemos que algunos autores hablan de un segundo auge industrial de Monterrey justo por la coyuntura de guerra. Sin duda, don Eugenio y sus asociados estaban ansiosos de recuperar el terreno que no habían podido recorrer durante la Primera Guerra Mundial y la época prohibicionista, por el impacto de la Revolución Mexicana. Pero ahora, en otro contexto y con un modelo económico favorable a la sustitución de importaciones, la producción de malta era una gran oportunidad[12].

Adicionalmente, tanto los gobiernos federal como estatal despliegan una política de fomento industrial vía la exención fiscal. Ejemplo de ello es un documento que busca acreditar la candidatura de Malta para esta política, firmado por Genaro de la Fuente en junio de 1948, dirigido al gobernador de Nuevo León Arturo B. de la Garza. En su calidad de gerente y apoderado general de Malta, De la Fuente expone que dicha sociedad mercantil se fundó bajo el nombre de Fábricas Monterrey, según consta en escritura de Andrés Canales Cadena el 14 de agosto de 1929, y que cambió su nombre a Malta, según consta en la escritura del 30 de abril de 1936 ante Carlos Hinojosa[13].

Certifica que el capital para 1948 ha ascendido hasta seis millones de pesos y que, gracias a esfuerzos de orden técnico y económico, ha logrado elaborar en sus plantas una gran diversidad de clases de malta, entre las que se encuentran la malta negra y la malta caramelo que son producidas en forma exclusiva por esta compañía en todo el país […], asimismo ha agregado a la lista de sus productos el granulado de maíz reduciendo sus importaciones […]; las ampliaciones a las instalaciones de Malta han permitido a partir de 1946 cuadriplicar su producción de malta que asciende en la actualidad a 14 mil toneladas anuales, cuando en sus inicios era de apenas 3,500 […], el número de obreros se ha ampliado pues en 1941 era de 45 personas mientras que para 1948 es de 120 personas[14].

Enseguida enlistó el equipamiento que tenía la empresa para 1 948, y que incluimos por tener utilidad para quienes estudian la infraestructura industrial y el cambio tecnológico. Malta poseía: 12 nuevos germinadores con capacidad para 13 toneladas cada uno; seis depósitos para remojar la cebada construidos de lámina de fierro; cuatro absolvedoras de aire que se utilizan en mover el aire frío y el aire caliente indispensable para la germinación de la cebada y para el sacado de la malta; una compresora para amoniaco con capacidad de 120 toneladas de refrigeración; 200 metros de acarreadores helicoidales para mover maltas y cebadas; un equipo de maquinaria que se utiliza para secar, antes de su almacenamiento la cebada y el maíz; tres nuevas máquinas para limpiar, clasificar y pulir la cebada; cuatro elevadores de más de 30 metros de altura cada uno, los que se usan para mover las cebadas; 43 motores eléctricos de diferentes potencias y una capacidad de producción de 552 caballos de fuerza.

La vivencia de Boston en plena guerra mundial resulta sustantiva, por lo menos dos instituciones se inspiraron ahí: el equipo de beisbol y el ITESM.

Una vez que los inspectores del gobierno nuevoleonés comprobaron tanto los aumentos de capital como la capacidad instalada, autorizaron la exención fiscal. Como ya se había comentado, aún hay facetas de don Eugenio que hace falta estudiar, sin embargo, en esta ocasión nos hemos restringido a comentar cómo, a nuestro juicio, la experiencia de la industrialización norteamericana dejó su impronta en la formación empresarial de EGS. La vivencia de Boston en plena guerra mundial resulta sustantiva, pues vemos por lo menos dos instituciones que se inspiran aquí: el equipo de beisbol y el Tecnológico de Monterrey.

A 40 años de la muerte de don Eugenio Garza Sada, la tarea de los historiadores es recordar cosas que no debemos olvidar, reconociendo que no encontramos una figura similar en todo el siglo XX nuevoleonés. Alguien podría citar a Alfonso Reyes por su aporte literario, pero en la variable de impacto social no hay paralelo. Durante mucho tiempo hemos enseñado que los héroes son los que derraman sangre, fomentan la violencia como vía de futuro, hacen revoluciones que terminan enquistando en el poder a élites peores que las que derrocaron.

Es tiempo de redimensionar a los que generan empleos, fundan fábricas, crean instituciones, transforman vidas. Por ello es un acierto que los hijos de Eugenio Garza Sada —David, Alejandro, Alicia, Consuelo— y demás familiares hayan autorizado el rescate del archivo, la casa del empresario y difundan su legado a través del Centro de Estudios que lleva su nombre.

Fuentes

[1] Hasta ahora el mejor perfil biográfico está en el libro de Ortiz Rivera, Alicia, Eugenio Garza Sada, México, D.F., Editorial Planeta, 2002, aunque contiene graves omisiones.

[2] Ibíd., p. 35.

[3] Para una historia general de esta empresa véase Cien años son un buen principio. Cervecería Cuauhtémoc 1890-1990, Monterrey, Editorial Azabache, 1990. La investigación y redacción de este libro corrió a cargo de Fernando González Quintanilla, Edgardo Reyes Salcido, Ramiro Cantú Garza y Carlos Salazar Lomelí.

[4] Morado Macías, César, “Nuevo León, la experiencia de la modernidad”, introducción al libro La transición al mundo moderno. Del reyismo a la reconstrucción (1885-1939), Monterrey, Fondo Editorial Nuevo León, 2007.

[5] Registro Público de la Propiedad de Nuevo León, no. 192, folio 99, volumen 84, sección de Comercio, libro No. 3, Monterrey, N.L., 28 de diciembre de 1936.

[6] Ibíd. Poder de Malta, S.A. otorgado a favor de Genaro de la Fuente como gerente de la misma. Monterrey, N.L. noviembre 19 de 1936.

[7] Registro Público de la Propiedad de Nuevo León, no. 48, libro 3, volumen 97, sección de Comercio, Monterrey, 23 de febrero de 1940.

[8] Ibíd. Aumento de capital de la Sociedad Malta, diciembre 29 de 1939.

[9] Registro Público de la Propiedad de Nuevo León, no. 185, libro 3, volumen 105, sección de Comercio, Monterrey, N.L., 15 de octubre de 1941.

[10] Ibíd. Aumento de capital de la empresa Malta. Monterrey, N.L., 25 de agosto de 1941.

[11] Registro Público de la Propiedad de Nuevo León, no. 282, libro 3, volumen 118, sección de Comercio, Monterrey, N.L., 6 de octubre de 1944.

[12] Ibíd. Aumento de capital de la empresa Malta, 9 de septiembre de 1944.

[13] Los expedientes donde las industrias nuevoleonesas solicitaban exención fiscal está descrito en Morado Macías, César, Concesiones. Política de Fomento Industrial (1886-1950), Monterrey, Gobierno de Nuevo León, 1991, p. 183.

[14] Archivo Histórico de Nuevo León, Fondo Concesiones, expediente 79/7, Oficio de Genaro de la Fuente al gobernador Arturo B. de la Garza, Monterrey, 16 de junio de 1948.

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